¿Ser o deber ser? Esa es la cuestión.

Joaquín nunca quiso formar una familia. Su sueño es viajar solo por el mundo. Desde chiquito, a Joaquín le inculcaron que hay que perpetuar el apellido de la familia y tener una vida estable sin sobresaltos. Joaquín se casa la semana que viene. Joaquín NO ES FELIZ.

Virginia es contadora y odia su trabajo en el estudio contable. Siempre quiso ser violinista profesional pero sus padres le dijeron que “se iba a morir de hambre” y que mejor estudiara una carrera tradicional. Virginia NO ES FELIZ.

Karen sueña con ser escritora y trabaja de administrativa para mantener y costear los cursos de escritura. Sabe que si se enfoca en su pasión y en cumplir su meta, algún día podrá también vivir de eso. Su familia bromea con su eterna soltería pero a Karen no le importa, está satisfecha con sus elecciones de vida. Karen ES FELIZ.

¿Te suena alguna de estas historias?

¿Vivís a tu manera, bajo tus propios términos o vivís según los estándares ajenos?

La presión social es real. Siento que nos crían, educan y entrenan bajo ciertos valores estandarizados que cumplen las expectativas ajenas pero no siempre se inculca cumplir con las propias.

El deber ser es eso, satisfacer a los demás incluso cuando eso implica dejar de lado tus ideales, deseos, sueños y propósitos.

Vivir desde el ser es autenticidad. Es un acto de rebeldía con una causa, tu libertad. Es el amor propio que se subleva contra un statu quo que no te hace sentido. El sentido de tu vida es el que vos le quieras dar.

Atrevete a reclamar tu derecho a vivir a tu manera, con sentido y propósito. ¡Atrevete a ser feliz!

Te invito a desafiar el statu quo. Que empiece la revolución.

Ornella Romano